¿Quieres leer mi prólogo?

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Como editora, a menudo me preguntan sobre prólogos. Por alguna razón, los autores novatos piensan que es parte de una lista de requisitos que debe tener su texto. No lo es. Las funciones del prólogo son pocas y normalmente se usan para presentar a autores nuevos o para resumir eventos de libros anteriores.

Un prólogo en una novela no debe ser un resumen de lo que va a pasar en el libro, no es una introducción. Normalmente yo sugiero eliminarlo del texto. La mayor parte del tiempo, los autores novatos argumentan que “todos los que han leído mi prólogo les ha gustado”, como justificación para dejarlo. Yo recomiendo que escuches al editor y que busques retroalimentación de gente que no sean tus amigos o familiares. Con esto no digo que el prólogo es malo y debe ser erradicado. Lo que les quiero platicar es cuándo vale la pena tener uno en tu texto.

Las líneas que seguimos en la editorial para aceptar los prólogos son las siguientes:

  1. Es un texto de presentación para el autor novato.
  2. Es un resumen/introducción de lo que pasó en la entrega anterior de la serie.
  3. Es una escena importante para el texto que no cabe dentro de la narrativa del resto del libro.

Si el prólogo no queda en ninguna de estas categorías, se le recomienda al autor eliminarlo. A pesar de que muchas referencias en internet indican que el prólogo es un tipo de “resumen introductorio”, un texto “para que sepas de qué va el libro”, no vale la pena regalar tu historia en cinco o diez páginas. El hacer este tipo de resúmenes provoca que tu lector bote tu texto antes de terminarlo, ya que caerá en alguna de estas situaciones:

  • Los lectores novatos no notarán nada hasta que vayan avanzados en el texto y caigan en cuenta de que esta pasando lo que pasa en el prólogo.
  • Los lectores veteranos leerán tu prólogo e inmediatamente sabrán qué hay en tu libro, qué giros podrías tener en tu texto y el obvio final que seguramente trataste de esconder al escribir tu historia.
  • Los lectores que no sabían que escribías seguramente te dirán que les pareció bueno porque sus expectativas sobre tu obra eran bajas o nulas.

Seguramente te estás preguntando: entonces, ¿qué hace un buen prólogo? Bueno, platiquemos de algunos buenos ejemplos.

  1. “El último unicornio” y “Dos corazones” de Peter S. Beagle, en el cual el mismo autor nos narra sus sentimientos y trabajo de cómo fue escribir la pequeña secuela de “El último unicornio” después de 37 años de haberlo terminado. Este es un ejemplo del mismo autor escribiendo su prólogo y también es un ejemplo de un prólogo de introducción al texto.
  2. “El señor de los anillos: La comunidad del anillo” de J.R.R. Tolkien, donde nos explican qué cosa son los hobbits. Aquí tenemos un claro ejemplo de algo relevante para la historia, pero que no tiene cabida dentro de la misma ya que detendría el flujo de la acción.
  3. “Eldest” de Christopher Paolini, donde el prólogo nos sirve de recordatorio de lo que ocurrió en el libro anterior.
  4. “Telescopio”, que es una antología de cuentos editada por Carlos Calles quien también escribió el prólogo presentando a los autores ganadores del concurso publicados en dicha antología.

Estos son unos pocos, allá afuera hay muchos ejemplos más. Te recomiendo que vayas y leas algunos de estos ejemplos y otros que encuentres con ojo crítico. Revisa lo que funciona y lo que no funciona del prólogo en las lecturas que hagas y toma nota al respecto.

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About Author

Lorena Martínez

Lorena Martínez nació en Monterrey el 7 de octubre de 1981. Es Doctora en Tecnologí¬as de Información por parte del Tecnológico de Monterrey. Ha publicado sus cuentos en revistas literarias y tiene dos libros: Polaris y Sombras, ambos de fantasía.

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