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LAS COSAS QUE NOS INSPIRAN: Los cambios

Mucha gente le teme al cambio, ¿por qué será?… ¿acaso porque es incómodo?… Sin embargo, ir más allá de nuestra zona de confort es lo que nos ayuda a crecer.

Dicen por ahí que los seres humanos somos “animales de costumbres”. Cuando nos acostumbramos a algo, sea bueno o malo, nos aterra que nos saquen de ahí y nos lleven a terrenos desconocidos, en donde la incertidumbre reinará por un buen tiempo, en lo que la costumbre se vuelve a imponer. Las herramientas y mañas que hayamos adquirido no nos servirán más, por lo menos no como solía ser; habrá que inventarse unas nuevas.

Es ahí en donde, si nos enfocamos en el lado amable del asunto, podemos volvernos creativos y reinventarnos. ¿Que no me sé la ruta para llegar a ese nuevo sitio?… aprende a usar un GPS (o mínimo a ver un mapa convencional), y aviéntate. Lo peor que puede pasar es que te pierdas, te pares en una gasolinera y el despachador te indique el camino correcto. Para cuando salgas de ahí habrás conocido una nueva ruta, además de haber confirmado que adonde vayas siempre encontrarás gente buena dispuesta a ayudar.

Si eres una persona de rutinas, estructurada, esquemática, quizás los cambios puedan afectarte un poco más. Sin embargo, “salirte de la rayita” y colorear fuera de tus límites, le otorgará frescura y espontaneidad a tus días. No hay que olvidar que el factor sorpresa siempre estará presente mientras continuemos en este mundo; no somos dueños del control remoto. Así que si desde ya, cooperas con la idea de que no puedes controlar todo lo que te pasa, y que, quieras o no, los cambios se darán, podrás optar por encontrar inspiración en eso que te causa temor. Aunque suene paradójico.

Todos los días sufrimos cambios, a veces leves, otras, dramáticos. Una caída, un golpe pueden ser pequeños avisos de los cambios profundos que se están dando en tu interior y que estás reprimiendo. Obsérvalos, porque algo querrán decirte; quizás te llevarán a hacerte preguntas como: ¿qué necesito?, ¿adónde tengo que ir?, ¿qué quiero?, ¿me hace falta algo?… ¿soy feliz?

Si hacemos caso de esos avisos sutiles, quizás nos estemos ahorrando el dolor de sufrir cambios drásticos, y estos puedan darse paulatinamente, permitiéndonos ir encontrando poco a poco los caminos, las respuestas y aquello que deseamos con el corazón.

No todo es para siempre. Disfruta de cada cosa en su momento, con la consciencia de que es pasajero, y suéltalo. Los cambios se dan en diferentes direcciones y sentidos; mantente abierto: si lo que ayer parecía carecer de importancia hoy se apodera de tus pensamientos, es porque es hora de cambiar. Recuerda que es de sabios cambiar de opinión.

Y a ti, ¿te inspira el cambio?…

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